Fiesta de los Santos Inocentes
La fiesta de los Santos Inocentes conmemora la masacre de los niños varones menores de dos años en Belén, perpetrada por el rey Herodes en su intento de matar al niño Jesús. Lo hizo para asegurarse de que el Mesías recién nacido, al que buscaban los Reyes Magos, no pudiera quitarle el trono. Por eso se le dijo a San José en un sueño que cogiera al Niño y a la Santísima Virgen y huyera a Egipto para escapar de la persecución del rey Herodes.
A continuación te dejo algunos fragmentos de la carta que el Papa Francisco envió a los obispos en 2017 con motivo de la fiesta de los Santos Inocentes:
«En estos días vemos cómo la liturgia nos lleva al corazón de la Navidad, al Misterio que poco a poco nos acerca a la fuente de la alegría cristiana…»
La Navidad también viene acompañada, nos guste o no, de lágrimas. Los evangelistas no disimularon la realidad para hacerla más creíble o atractiva. No se limitaron a usar palabras que fueran reconfortantes pero ajenas a la realidad. Para ellos, la Navidad no era una escapada a la fantasía, una forma de esconderse de los retos y las injusticias de su época. Al contrario, cuentan el nacimiento del Hijo de Dios como un acontecimiento lleno de tragedia y dolor.
Contemplar el pesebre también significa contemplar este grito de dolor, abrir los ojos y los oídos a lo que pasa a nuestro alrededor, y dejar que nuestros corazones estén atentos y abiertos al dolor de nuestros vecinos, sobre todo cuando hay niños de por medio. También significa darse cuenta de que ese triste capítulo de la historia sigue escribiéndose hoy en día. Contemplar el pesebre aislado del mundo que nos rodea convertiría la Navidad en una bonita historia que inspira sentimientos cálidos, pero que nos priva del poder transformador de la Buena Nueva que el Verbo Encarnado quiere darnos. La tentación es real.
Conozca todas las fiestas del Tiempo de Navidad y las formas de celebrarlas en archseattle.org/Christmas.
